Y no me culpes por ser lo que vos no querías
No encontraras querubines en Pampa y La Via.
No mas lagrimas de suplicas al cielo
Ya sos la nueva disidente del desconsuelo
Con tu porte dorado, de acidez interior
ya estas libre a entregarte a otro imbécil postor
Duelen las manos de tanto tirar de la soga
Nos dedicamos a estar cuidando el autoestima
Tus cámaras darán un aplauso a la boba
del que te venga a llenar el cofre de Saliva
Y nuestro sueño arruinado, por nosotros mismos
Que te ha empujado a vivir a un inhóspito abismo.
Salta la banca, duelen las manos.