Julieta: ¡Oh! No jures por la luna, la inconstante luna, que cada mes cambia al girar en su órbita; no sea que tu amor resulte tan variable.
Romeo: ¿Por qué debo jurar?
Julieta: No hagas juramento alguno; o si te empeñas, jura por ti, el gracioso ser, dios de mi idolatría y te creeré.
William Shakespeare, Romeo y Julieta, Acto segundo, Escena segunda.